domingo, 19 de octubre de 2014

Batalla


Escribo desde el caos, 
el desorden de domingo por la mañana,
la espera del que sabe que se acaba.

Una señora me ha guiñado un ojo
desde una ventana de un edificio de enfrente,
el tejado ya no me echa de menos,
subí a buscar la lluvia
y me derramé por sus esquinas.

Voy a vaciar la despensa de café,
volcándomelo en el corazón
a ver si arde de una vez 
y me deja respirar.

No eres tú, soy yo,
que me creo verso en tu boca
y no soy más que interjección;
Luego viene el desastre,
los puñados de piel descosida en los rincones,
las alas rotas bajo la cama.

Ahí fuera hace frío y yo estoy tan cansada
que me he hecho ciudad en mi cama
y que me rescaten las palabras,
que se me inunda la vida.

No me propongas guerras
si no son de besos,
que mi última batalla me dejó sin escudos,
ni guerreros, ni lanzas.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Libertad sin fianza




Amanece 
y a veces parece sencillo
pero poner en jaque la vida
nunca se me antojó tan difícil
cuando me abrí en canal.

Tuve en los ojos cristales empañados,
la vida olía a cenizas 
y solo la noche comprendía
que los corazones rotos son como ella,
solitarios por miedo.

Me creí un soldado abatido en la batalla 
contra tus besos y tus caricias;
y lo mejor que me pasó
fue dejarme ganar.

Esta sonrisa ahora me sabe mejor,
a libertad sin fianza,
sin precio ni dueño,
solo huele a alma viva.

Me he mirado al espejo
y he visto luciérnagas en mis ojos,
flores en el pelo
y de BSO el ruído de la cafetera.

He crecido más en un año
que en 22 anteriores.

Avivemos el fuego
que ya llega el otoño,
que no nos pille sin ganas,
que nos saque a bailar.

martes, 16 de septiembre de 2014

VALOR(ar)

Voy a cerrar la puerta que hay corriente,
que se cuelan los miedos y las dudas
y se instalan en la nube.

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Ayer me dijeron que no vale la pena que te valoren; lo importante es valorarte tú mismo. Bien. Muy bien. No imagino a músicos resignados en su casa cuando no son valorados, consolándose con un "yo me valoro" y tan felices, sabiendo que día a día se van cerrando puertas. Caer en los tópicos es absurdo, casi tanto como el aparentar más de lo que eres. Me quema que no valoren lo que hago, ¿hay algo de malo en ello? Y me pasa continuamente. Escribo por mi, no por los demás. Fotografío porque me hace feliz. Pero, alguna vez, siempre viene bien un "no lo haces mal"; un pequeño empujonazo al abismo, a seguir volando. Y es triste que a veces solo se valore lo conocido, y no lo "por conocer". No voy a parar de hacer lo que me gusta, jamás.


viernes, 29 de agosto de 2014

Resurrección


Si dibujo mi vida en línea recta a mano alzada,
estos meses serían las salientes más torcidas.

Una pausa en mi disco favorito,
La sobremesa después del postre,
un coma inducido por el aleteo de una mariposa,
(al fin y al cabo, nunca deja de ser un gusano).

Trescientos treinta y tantos días después del choque he resucitado,
he despertado sin mirar debajo de la cama
esperando encontrar los monstruos,
esperándote a mi espalda diciéndome que has regresado,
porque será que después de ti
llega la paz.

He vomitado cada una de las noches que tragué techo por ti,
he guardado las lágrimas en frascos;
están en la despensa.

Subí al tejado para saltar al vacío;
salté.
Volé,
se abrieron las alas, 
se despegaron de mi cuerpo
como cuando arrancaste un trozo de mi vida
y te lo llevaste.

Dolió, 
porque lo mejor de la vida siempre duele.
Volé en dirección opuesta al viento,
volé tan lejos que no recuerdo de dónde vengo.
Pero sí quién soy.

Soy yo, 
he vuelto.
Soy mi vida,
mis sonrisas,
la resurrección de tu cementerio de olvidos.


domingo, 27 de abril de 2014

Deslumbramiento



Aun creo que en las calles se esconden verdades,
señoras que mueren de amor con 80 años
más que el primer día
o montañas de lágrimas tras los edificios.

También hay algunos que pasan por la vida
sin vivirla, sentirla, rozarla o besarla.
Qué pena;
en un simple parpadeo puedes encontrar un mundo.

Yo encontré el mío en un parpadeo de ojos azul verdoso
un miércoles por la tarde
y un tsunami se lo llevó por delante un viernes
sin pedir permiso ni perdón.

Me inyecté sonrisas en vena,
en prosa y en verso,
aceleré el corazón hasta 150km/h y me frenaste
en seco y en curva.

*

Eres como cuando te da el sol en los ojos, conduciendo,
y te obliga a entrecerrarlos sin dejar ver realmente qué sucede delante.
Tienes que intuir qué hay detrás, jugándotela al todo o nada.
La mayor de las putadas.

Preferiría arrancarme los ojos,
a que me deslumbraras de nuevo.
De todos los accidentes que he tenido,
tú has sido el peor.

Las heridas sanan, dejan su marca
y años después, cuando te preguntan,
sigues diciendo "mira, esta fue con 8 años"
y cuentas la historia que hay detrás.

Tus cicatrices no se ven;
pero siguen dentro.

viernes, 28 de marzo de 2014

Salvación.


Una vez conté todas las estrellas,
los ancianos que subían al autobús,
las líneas discontinuas de la avenida principal
y hasta las hojas que dejaba el otoño en el suelo.

Conté las gotas de lluvia que mojaban las ventanas,
los borrachos a las 5 de la mañana,
el vaivén del color de los semáforos,
conté hasta los minutos que tarda en salir la luna.

Me convencí de que contando
dejaría de contar contigo.
Qué gilipollez.

Pasé de contar los besos 
que podríamos darnos en una hora
a contar las mil veces
que podría olvidarte
una tras otra
sin parar.

miércoles, 19 de marzo de 2014

27 segundos.


Hoy durante la ducha, 
he abierto demasiado el grifo de agua fría.
Ha sido como una bofetada,
el tacto de tus manos heladas sobre mi piel,
otra vez.

Se me ha erizado hasta el alma.

Y me he puesto debajo del hielo
27 segundos.
Puede que sean los mismos veintisiete segundos
que tardaste en incendiarme la vida
o en enamorarme, 
lo que prefieras.

Que me has calado hasta los huesos, 
empiezo a tenerlo claro
desde que me preguntan por ti
hasta las nubes.

domingo, 16 de marzo de 2014

Viernes por la tarde.


Ha vuelto a chocar mi vida con tus ojos un viernes por la tarde
y sin más; todo patas arriba y tu silencio en mi nuca.
Mis manos en los bolsillos rebuscando migajas,
persiguiendo pasos hacia atrás.
Te cerré y te guardé en el cajón donde guardé las tiritas,
y te volviste a abrir.
Enrojecí; de sangre y pena
del tintineo de mi corazón en la cuerda floja.
Aprendí a besarte demasiado rápido,
y a desvestirte,
pero no a desquererte.
Y si supiera cómo romper las ganas de incendiarte,
de quemarte,
ni siquiera intentaría frenar este tren.
Mi corazón es un maldito suicida
y solo quiere acelerarse y chocar con tu pared.

Domingo; y aun se me encoge el estómago cuando pienso que me rozas.
Los viernes por la tarde
disfrazados de fin de semana
también son un poco hijos de puta.
Como los domingos que ya no huelo tu espalda.

sábado, 8 de marzo de 2014

Más allá.


Puedo cruzar mares
más profundos
que la noche de tus ojos.

Puedo sonreír
por encima de miedos,
más allá de ti.



miércoles, 5 de marzo de 2014

Te has apagado.


Iba a empezar a escribir
como quien se despierta
un lunes por la mañana
y solo piensa en acostarse.

Entendía esto como mi terapia
contra ti,
contra el otoño de tus besos
y las bofetadas del invierno.

Ya no me dueles.
Ni me hielas,
ni me llueves
ni siquiera me rompes.

Ya no habrá más líneas
para ti,
para nosotros.
Rectifico: tuyas.

De lo que fuimos,
creo,
ya no me queda nada,
se han apagado
hasta las luces de la feria.

Lo único que me provocas
ahora que te acabas
es indiferencia
y hasta un poco de pena.

Pena,
porque al final
tú has acabado perdiendo.

Yo,
me he ganado.

Carnaval.


Ha pasado carnaval
y sin querer
o queriendo demasiado
sigo llevando puesta la careta.

Que ya no granizas,
el diluvio ha parado,
has amanecido en mi piel,
pero yo sigo tronando.

La calle ahora es gris,
como si hubiesen borrado de golpe
todas las letras del libro,
hasta los puntos.

Y aun sin letras te sigo leyendo,
sin anotaciones en las esquinas,
y el marcador de páginas
en la última, se ha borrado.

Te leo sin leer,
sin ganas de sentir
ni sintiendo nada,
se borraron hasta las noches.

Como sin querer,
al final me cansé de tu libro
como los niños
cuando se cansan de la pelota.

Creo que al final
de tanto leerte
te me has atragantado
en el fondo del pecho.

martes, 18 de febrero de 2014

Hace frío.

Hoy hace frío,
y se sabe (como decía Ana en "Los amantes del círculo Polar)
que las cosas con el frío van más rápido. 
Hoy hace frío,
pero se está bien, 
como queriendo que nieve. 
Hoy hace frío, 
busco cómplices palabras, 
va a explotar una tormenta. 
Hoy hace frío, 
como cuando me hielas por dentro
y finges calor. 
Hoy hace frío,
y dicen las nubes que tranquila, 
que hoy no quieren llover,
que me dan una tregua a mi y a mi sonrisa. 
Hoy hace frío, 
la niebla me ha recordado
las turbulencias de tu aire, 
y he sonreído sarcásticamente. 
Hoy hace frío 
y los silencios acompañan,
presos del miedo;
o de mi. 
Hoy hace frío 
y me dueles menos,
casi tan poco como el rocío de la ciudad. 
Hoy hace frío,
y está saliendo el sol en mis montañas, 
está acabando el invierno de mi estómago, 
hay algo de luz en las calles de mi miedo.

Mañana, igual, el sol pasea por la acera
y me invita a unas cervezas y un par de caladas,
cuenta que la primavera solo puede durar un suspiro,
que la costumbre es peor que cualquier dolor del universo,
y explota a mi alrededor.

Mañana, quizás, me susurre sus secretos,
que tardó en llegar por enseñarme a resurgir;
y que puedes dejar de tronarme y lloverme
solo cuando yo quiera que amanezca
después de la tormenta.

domingo, 16 de febrero de 2014

Gasolina y hierba recién cortada.

Huele a gasolina
y hierba recién cortada.
Como si entraras por la puerta
con ganas de vivir,
digamos.

Lo único bueno que me has dejado
han sido heridas.
Digo bueno porque las heridas
son como tu suspiro en la nunca
antes de dormir,
que sé que no estará por siempre.

Invertí mañanas en cafés,
insistiendo mi cabeza en recordarte
y las noches eternas
fueron como mil promesas rotas.

Quise ser canción;
tuya.
Quise ser capaz de volar,
porque así me lo enseñaste.

No miento,
la ciudad huele a tu cuello recién besado
y mis ruinas te buscan en los portales,
esquinas, y parques.

Ahora tú eres mis palabras,
mis líneas más torcidas,
renglones a medio hacer.

Entiéndeme,
lo único bueno que me has dejado
ha sido esta herida abierta.

Estos son los drenajes,
los restos de ti,
la basura que no sacaste la última noche.

Imagínate.


Cómo me hubiese gustado llegar a dolerte, 
un poco solo. 
Calarte los huesos,
empaparte de mi. 


Sin llegar a sacarte el corazón por la boca,

pero dolerte bien. 
Dolerte de amor, 
de necesitarme a tu lado 
y no tenerme.
Dolerte de venir a besarme 
porque ya no tienes mi sabor.
Que tocaras tu guitarra
como si fuese mi cuerpo.


¿Te imaginas?



Si me hubiesen preguntado: ¿él o la cerveza? Te hubiese elegido a ti. Imagínate.

Hace un mes que no deja de llover.


Había una historia detrás de cada polvo.
Cariño, nos dejamos el alma en los parques y la voz en los orgasmos
y la mirada perdida.

"Nos dejamos" Me dejé; Me dejaste.
Vacía. Llena de ti. De nosotros.
De la música de tu risa.

Ojalá fueses de mentira
y tus vaqueros negros menos perfectos.
Ojalá fuesen mentira también
las veces que viniste diciendo "te quiero" a media voz,
como a medias, con miedo.

La playa nos echa de menos,
yo nos echo tanto de más
que te escribo para escupirte de mi alma.

Hace un mes que no deja de llover,
que te echo de más
y que te fumo en los cigarros.


No es que te quiera.


No es que te quiera, 
es que me duelen las costillas
de tanto suspirarte.

No es que te quiera, 
es que vives en mis costillas
y limitas mi aire.

No es que te quiera, 
es que fuiste el mejor,
el mejor capullo del mundo.

Cariño.
No es que te quiera, 
es que de tanto brillar
acabaste quemando.
(Y ahora escueces)

Fui otoño.


Hablemos de finales.
De medias sonrisas, de agridulces recuerdos.
Del todo y la nada, de la lluvia de Enero.
Del te quiero a la sangre en las manos y la niebla.
Los mismos suspiros por diferentes razones; ser. 
No estar. Vivir. Respirar. No sentir.
Grietas del derrumbe, del fin.
Hablemos de las estrellas que se apagan mientras otras brillan,
hablemos del quemor del sol en verano.
De la nieve derretida del invierno.
Yo fui primavera en otoño, 
flor en el desierto 
y luz en la oscuridad.
Soy.
Soy equilibrio, soy paz y guerra.
Hablemos de los finales,
porque cada final es un comienzo.
Sonrisa.
Soy sonrisa.