Amanece
y a veces parece sencillo
pero poner en jaque la vida
nunca se me antojó tan difícil
cuando me abrí en canal.
Tuve en los ojos cristales empañados,
la vida olía a cenizas
y solo la noche comprendía
que los corazones rotos son como ella,
solitarios por miedo.
Me creí un soldado abatido en la batalla
contra tus besos y tus caricias;
y lo mejor que me pasó
fue dejarme ganar.
Esta sonrisa ahora me sabe mejor,
a libertad sin fianza,
sin precio ni dueño,
solo huele a alma viva.
Me he mirado al espejo
y he visto luciérnagas en mis ojos,
flores en el pelo
y de BSO el ruído de la cafetera.
He crecido más en un año
que en 22 anteriores.
Avivemos el fuego
que ya llega el otoño,
que no nos pille sin ganas,
que nos saque a bailar.

