es que me duelen las costillas
de tanto suspirarte.
No es que te quiera,
es que vives en mis costillas
y limitas mi aire.
No es que te quiera,
es que fuiste el mejor,
el mejor capullo del mundo.
Cariño.
No es que te quiera,
es que de tanto brillar
acabaste quemando.
(Y ahora escueces)

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