domingo, 19 de octubre de 2014

Batalla


Escribo desde el caos, 
el desorden de domingo por la mañana,
la espera del que sabe que se acaba.

Una señora me ha guiñado un ojo
desde una ventana de un edificio de enfrente,
el tejado ya no me echa de menos,
subí a buscar la lluvia
y me derramé por sus esquinas.

Voy a vaciar la despensa de café,
volcándomelo en el corazón
a ver si arde de una vez 
y me deja respirar.

No eres tú, soy yo,
que me creo verso en tu boca
y no soy más que interjección;
Luego viene el desastre,
los puñados de piel descosida en los rincones,
las alas rotas bajo la cama.

Ahí fuera hace frío y yo estoy tan cansada
que me he hecho ciudad en mi cama
y que me rescaten las palabras,
que se me inunda la vida.

No me propongas guerras
si no son de besos,
que mi última batalla me dejó sin escudos,
ni guerreros, ni lanzas.

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