miércoles, 5 de marzo de 2014

Te has apagado.


Iba a empezar a escribir
como quien se despierta
un lunes por la mañana
y solo piensa en acostarse.

Entendía esto como mi terapia
contra ti,
contra el otoño de tus besos
y las bofetadas del invierno.

Ya no me dueles.
Ni me hielas,
ni me llueves
ni siquiera me rompes.

Ya no habrá más líneas
para ti,
para nosotros.
Rectifico: tuyas.

De lo que fuimos,
creo,
ya no me queda nada,
se han apagado
hasta las luces de la feria.

Lo único que me provocas
ahora que te acabas
es indiferencia
y hasta un poco de pena.

Pena,
porque al final
tú has acabado perdiendo.

Yo,
me he ganado.

1 comentario: